Franquicia de Pilates con clases presenciales: ¿vale la pena invertir?

¿Es rentable una franquicia de Pilates con clases presenciales?

Esta es una de las primeras preguntas que se puede hacer cualquier inversor que valora este modelo, especialmente ahora, en una sociedad donde muchos negocios apuestan por lo digital, el escalado rápido y la eliminación del contacto físico.

Franquicia de Pilates con clases presenciales en estudio profesional
El valor del Pilates presencial está en el acompañamiento y la corrección personalizada.

Entonces…

¿Tiene sentido montar un centro de Pilates presencial?
¿Sigue siendo un modelo con margen?
¿O es algo que pertenece al pasado?

La respuesta corta: sí, es rentable.

La respuesta completa: depende de cómo se diseñe el modelo.

Vamos a verlo por partes.

1. Las clases presenciales en una franquicia de Pilates siguen siendo clave

Después del boom digital de los últimos años, hay algo que ha quedado claro: el entrenamiento presencial no desaparece. De hecho, para muchas personas, es insustituible. Porque lo que buscan no es solo moverse, sino ser guiados, corregidos, y acompañados.

En disciplinas como el pilates clásico, donde la técnica, la precisión y la progresión individualizada son clave, la presencialidad no es un lujo, es el núcleo del método. Y eso es algo que el cliente lo percibe y lo paga.

Sala de entrenamiento de Pilates Clásico con reformers – guía de franquicias de Pilates 2025
Un espacio pensado para la práctica consciente del Pilates, recomendado en la guía de franquicias de Pilates 2025.

2. Menor volumen ≠ menor rentabilidad

Un error frecuente es pensar que un negocio rentable necesita grandes volúmenes. En realidad, en el caso del pilates clásico, el modelo funciona al revés.

Se trabaja con menos personas por clase (entre 5 y 8 en el caso de Discla), pero con tickets medios más altos, mayor fidelidad y una experiencia que genera permanencia real. Esto implica que la facturación no depende de captar cientos de clientes al mes, sino de construir una base sólida y estable.

En un contexto de saturación de ofertas genéricas, esta especialización se convierte en una ventaja clara.

Discla Pilates Studio

3. ¿Qué variables marcan la rentabilidad en este modelo?

Las clases presenciales en sí no son el problema. Lo que define la rentabilidad es cómo se gestionan. Estas son algunas de las variables clave:

  • Ocupación media por clase: No hace falta llenar todas las horas desde el día uno, pero sí tener un plan claro de ramp-up y una estructura de horarios eficiente.
  • Ticket medio: Cuanto más especializado y más valor aporta la sesión, mayor margen se puede obtener.
  • Coste por instructor: Una estructura equilibrada entre clases grupales que rentabilizan mejor cada hora.
  • Fidelización del cliente: Un cliente que permanece 18–24 meses multiplica el valor de vida y reduce los costes de captación.
  • Ubicación y segmentación: No hace falta estar en el centro de una gran ciudad, pero sí elegir bien la zona y el público objetivo.
Sala interior en Discla Pilates
Sala interior en Discla Pilates

4. Modelo operativo de una franquicia de Pilates presencial

La rentabilidad no está en las máquinas, ni en la decoración del centro. Está en cómo está pensado el sistema. Si el modelo operativo está optimizado —turnos, ratios, tarifas, formación, seguimiento—, se puede trabajar con clases presenciales y tener márgenes más que razonables.

Es lo que diferencia una franquicia con método de una que se basa solo en estética o promesas vagas.

5. ¿Qué tipo de perfil hace rentable este modelo?

No hace falta ser instructor ni tener experiencia previa en el sector. Pero sí es clave tener mentalidad de gestión, entender qué se está operando, y tener claridad en los indicadores que hay que seguir.

Los perfiles más exitosos suelen ser inversores semi-operativos o gestores con visión empresarial que saben delegar bien, controlar la operación y trabajar a medio-largo plazo. Aquí no hay rentabilidad en 3 meses, pero sí una estructura que, bien aplicada, genera retorno estable y previsible.

Conclusión: sí, es rentable. Pero no si se improvisa.

Una franquicia de Pilates con clases presenciales sigue siendo, a día de hoy, un modelo rentable. No por moda, sino porque responde a una necesidad real. Pero, como cualquier negocio, depende de cómo se diseñe, cómo se opere y cómo se lidere.Quien entra en este sector pensando solo en la estética o en el estilo de vida, probablemente se llevará una decepción.

En cambio, quien lo analiza con criterio, entiende el margen que ofrece y el valor que genera… probablemente acabe apostando por él

Discla Pilates
Fachada Discla Pilates

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