Cómo ser mejor instructor de Pilates: 3 claves reales

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La calidad del instructor marca la diferencia.

Verónica lleva 12 años como instructora de Pilates. Terminó su primera formación en la Universidad de Alcalá en 2013 y desde entonces no ha parado. Lleva el estudio Discla Pilates®, es fisioterapeuta y sigue formándose cada año.

Desde ahí habla. No desde la teoría, sino desde lo que ha visto funcionar y lo que ha visto fallar en más de una década dando clases.

Estos son los tres secretos que, según ella, marcan la diferencia entre un instructor corriente y uno realmente bueno.

Por qué hablar de esto desde la experiencia

Cualquier profesión mejora con el tiempo si hay voluntad de mejorar. Eso parece obvio, pero no siempre ocurre. Hay instructores que llevan años haciendo lo mismo de la misma manera y que en algún momento dejaron de preguntarse si podían hacerlo mejor.

Verónica lo plantea desde el otro lado: la mejora continua no es opcional si de verdad quieres hacer bien tu trabajo. Y hay tres pilares concretos desde los que construirla.

Secreto 1: Formación continua en Pilates y patología

El primero es formación. Constante, sin pausa y en dos frentes distintos.

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La formación continua es clave para mejorar.

Formación técnica

Conocer los ejercicios del método no es suficiente. Hay que repasarlos, profundizar en ellos, ver cómo los trabajan otros, leer fuentes que vengan de sitios de verdad.

En el estudio de Discla Pilates® hay libros de Joseph Pilates, libros de Sí Rosnas, que es la mentora de Verónica en Estados Unidos, libros específicos de Reformer, revistas del sector. No como decoración, sino como herramienta de trabajo real.

Verónica hace una advertencia que vale la pena escuchar: hay muchos libros que ponen “Pilates” en la portada y que no tienen nada que ver con el método. Ejercicios físicos para trabajar distintas partes del cuerpo, pero no Pilates. Antes de formarte con algo, contrasta si la fuente es sólida y si lo que enseña es realmente Pilates clásico o algo que usa el nombre.

Por mucho que lleves años como instructor, siempre hay algo que se puede repasar, afinar o mejorar. Pensar que ya lo sabes todo es exactamente el momento en el que empiezas a hacerlo peor.

Formación en patología

El segundo bloque de formación es igual de importante que el primero.

Los alumnos llegan con cosas. Una hernia discal, un menisco en mal estado, dolor cervical, una tendinitis de hombro. No son casos raros, son los casos habituales. Y como instructor tienes que saber qué hacer con cada uno de ellos: qué ejercicios adaptar, qué evitar, cómo modificar la sesión para que el trabajo sea útil y no genere daño.

Habrá días en que llegue alguien con algo que no has visto nunca. En ese caso, cautela, te lo estudias y al día siguiente lo haces mejor. Pero las patologías comunes, las que aparecen semana a semana, esas hay que tenerlas muy trabajadas. Saber qué hacer y saber qué no hacer. Sin improvisación.

pilates y lesiones
Cada cuerpo requiere una adaptación específica.

Secreto 2: tratar a cada alumno con criterio profesional

Este es el secreto que más dice sobre la actitud con la que Verónica trabaja.

Cada clase que ha dado, la ha impartido pensando que quien tiene delante podría ser su padre, su abuela o su hermano. No como metáfora, sino como criterio real para tomar decisiones dentro de la sesión.

¿Le haría este ejercicio si quien está en la máquina fuera mi madre? ¿Me arriesgaría a meter este movimiento si fuera mi padre el que tiene esa lesión lumbar?

Si la respuesta es no, no lo hace.

Eso implica preguntar las patologías antes de empezar, revisar cómo responde el cuerpo durante la sesión y estar atento a cualquier señal de que algo no está funcionando bien. No dar por hecho que porque el ejercicio sea del método, vale para todo el mundo igual.

Exigir sin poner en riesgo al alumno

Verónica lo aclara porque la confusión es fácil.

Tratar con cuidado a los alumnos no es lo mismo que no exigirles. Con una persona sana que está haciendo un ejercicio y le está costando, ella es la primera en apretar. Sus alumnos lo saben.

Pero hay una diferencia enorme entre exigir a alguien que puede dar más y seguir adelante con un ejercicio cuando esa persona tiene una lesión lumbar y está compensando con la espalda o sintiendo dolor que se irradia por la pierna. Eso no es exigencia, es descuido. Y son cosas completamente distintas.

El criterio para saber dónde está el límite en cada caso lo da la formación en patología del primer secreto. Por eso los dos van juntos.

relación instructor alumno pilates
El trato humano influye directamente en la calidad.

Secreto 3: practicar Pilates como instructor

Este es el tercero y Verónica lo dice sin margen para la interpretación: obligatorio.

Un instructor de Pilates que no entrena Pilates no puede enseñarlo bien. Punto.

¿Por qué? Porque si no practicas, no sabes lo que le estás pidiendo a la persona que tienes delante. Puedes estar metiendo un ejercicio muy difícil sin saber que le está costando la vida porque nunca te has puesto a hacerlo. O al revés, puedes estar planteando cosas demasiado simples porque nunca has progresado en el método tú mismo.

Practicar el método de forma continuada te pone en la piel del alumno. Sabes dónde se falla, dónde se compensa, qué cuesta y qué no. Y eso se nota en cómo enseñas.

Verónica lo dice con bastante claridad también sobre la hipocresía que supone lo contrario: enseñar algo que no practicas, predicar un método que no entrenas. Si no te gusta entrenar Pilates, entonces no puedes ser instructor de Pilates. No es un juicio, es una consecuencia lógica.

Eso no significa que entrenar sea fácil. Ella misma reconoce que cuando hace sus propias clases sufre, se maldice cuando toca una serie extra y sale pensando en lo duro que es. Pero también reconoce cómo se encuentra después. Y ese ciclo, el de exigirte y notar el resultado, es lo que te permite trasladárselo de verdad a quien tienes delante.

La frecuencia no tiene que ser perfecta. Una vez a la semana es suficiente para empezar. Dos mejor. Si una semana no puedes, no pasa nada. Pero tiene que ser una práctica continuada, no algo que haces de vez en cuando cuando tienes tiempo.

variaciones pilates clásico
Un mismo ejercicio puede trabajarse de muchas formas.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos años de formación hacen falta para ser un buen instructor de Pilates?

No hay una cifra fija. Verónica lleva 12 años y sigue formándose. La clave no es el número de años sino la actitud hacia la mejora continua. Alguien con menos años que se forma constantemente, practica el método y trabaja con criterio puede enseñar mejor que alguien con más años que dejó de aprender en algún momento.


¿Qué libros recomienda Verónica para formarse en Pilates clásico?

En el vídeo menciona los dos libros escritos por Joseph Pilates y varios libros de Sí Rosnas, su mentora en Estados Unidos, incluyendo uno específico sobre el pie y otro sobre ejercicios de Reformer. Advierte que hay muchos libros con el nombre Pilates que no tienen nada que ver con el método clásico, así que recomienda contrastar bien la fuente antes de formarse con cualquier material.


¿Hace falta ser fisioterapeuta para dar buenas clases de Pilates?

No. Verónica aclara que la formación en patología es necesaria para cualquier instructor, independientemente de si tiene formación sanitaria o no. Lo imprescindible es saber adaptar los ejercicios a las patologías más habituales y tener criterio para saber cuándo parar o modificar.


¿Con qué frecuencia debería entrenar Pilates un instructor?

Verónica habla de una o dos veces por semana como frecuencia razonable. Lo importante es que sea continuado, no perfecto. Una semana sin entrenar por circunstancias de la vida no es el problema. El problema es no tener una práctica regular y estable a lo largo del tiempo.


¿Estos secretos aplican solo a instructores que empiezan?

No. Verónica los plantea para cualquier instructor que quiera mejorar, independientemente de los años que lleve. De hecho, parte del vídeo va dirigido precisamente a quienes llevan tiempo y pueden caer en la trampa de pensar que ya no les queda nada por aprender.

Si quieres seguir formándote como instructor y profundizar de verdad en el método, puedes complementar este contenido con material práctico.

En nuestro canal de YouTube encontrarás la playlist “Pilates Reformer para instructores” (click aquí), donde se explica absolutamente todo lo que necesitas saber si quieres ser (o ya eres) instructor de Pilates máquinas.

Es, de hecho, la misma base que utilizamos para formar a los instructores que empiezan a trabajar en Discla Pilates®. En esta serie verás todos los ejercicios de Pilates clásico en Reformer a nivel intermedio, con explicaciones claras y aplicables.

Si aún no has trabajado el nivel principiante, es recomendable empezar por ahí antes de avanzar. La idea es que puedas seguir aprendiendo, consolidar lo que ya sabes y, sobre todo, entender mejor el método desde dentro.

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