El aparato que todo el mundo quiere probar
Basta con ver un vídeo en redes para que el Reformer capte la atención.
Su estructura, sus muelles, su movimiento controlado… lo hacen visualmente muy atractivo.
Es fácil pensar que se trata de una máquina de moda o una herramienta de entrenamiento más.
Pero el Reformer no es una tendencia.
Tampoco es un invento nuevo.
Es, de hecho, una de las piezas clave del método Pilates clásico.
Y no solo por cómo se ve, sino por lo que consigue en el cuerpo de quien lo practica.

¿Qué es exactamente el Reformer?
El Reformer es una máquina creada por Joseph H. Pilates.
Tiene una estructura alargada, con una plataforma deslizante —llamada carro— que se mueve gracias a un sistema de muelles, poleas y correas.
A simple vista puede parecer compleja, pero cada elemento tiene una función específica que responde a un mismo objetivo: mejorar la forma en la que el cuerpo se mueve.
Lo que hace especial al Reformer no es solo su diseño, sino la precisión con la que permite trabajar el cuerpo completo, siempre desde el centro, con control y alineamiento.
Es una herramienta versátil, ajustable y altamente efectiva tanto para quien empieza como para quien ya tiene experiencia.
En Discla Pilates®, usamos el Reformer original del método clásico, sin modificaciones de fitness, respetando el orden de ejercicios y su lógica interna.
Así se consigue una práctica profunda, segura y transformadora.
¿Por qué se inventó?
El Reformer no nació en un gimnasio ni en un centro de entrenamiento: Nació en un hospital.
Joseph Pilates diseñó los primeros prototipos mientras trabajaba con pacientes encamados durante la Primera Guerra Mundial. Utilizó los muelles de las camas de hospital para crear resistencia, con el objetivo de ayudar a los soldados heridos a mantenerse activos y recuperarse mejor.
De ahí viene el principio básico que sigue vigente hoy: resistencia controlada para mejorar la fuerza, la movilidad y la funcionalidad del cuerpo, incluso en estados de debilidad o recuperación.
Con los años, ese diseño evolucionó hasta convertirse en el Reformer que usamos hoy, pero el espíritu original sigue siendo el mismo: una herramienta terapéutica, precisa y adaptable a cualquier condición física.

De las camas de hospital surgió el Reformer, el Cadillac y otros aparatos de Pilates Clásico
Ahora bien, no todos los Reformers son iguales, y aunque desde fuera puedan parecer similares, la calidad del aparato marca una diferencia real en el cuerpo, incluso si el alumno no lo nota conscientemente.
Y es que:
- Un muelle con tensión irregular,
- un carro que no desliza correctamente,
- una estructura inestable…
Todo eso altera el trabajo, y el cuerpo lo nota.
Por eso, en Discla Pilates® hemos llegado a un acuerdo para que los Reformers de los centros que se abran bajo nuestro nombre, provengan del mejor proveedor de Europa, ubicado en Suecia.
Aparatos certificados, fabricados con los estándares del método clásico, y diseñados para respetar la biomecánica del cuerpo en cada fase del movimiento.
Porque lo más importante son los resultados, y queremos que los tengas en tu cuerpo.

Lo que se trabaja (más allá de lo estético)
A simple vista, puede parecer que el Reformer sirve para “tonificar”, para “ponerse en forma” o “marcar el abdomen”.
Y sí, eso ocurre. Pero no es lo importante o al menos, no es nuestro objetivo principal.
Cuando se utiliza bien —dentro del método clásico— lo que realmente se trabaja es mucho más profundo:
- La conexión neuromuscular: aprender a activar lo que toca, en el momento justo.
- La organización postural: alinear el cuerpo en movimiento.
- La movilidad de la columna: ganar flexibilidad sin perder estabilidad.
- La fuerza funcional: fortalecer para la vida real, no solo para una clase.
- La respiración activa: controlar el esfuerzo y mejorar la capacidad pulmonar.
Todo esto mejora la manera en la que te mueves, dentro y fuera del estudio.
Te ayuda a sentarte mejor, caminar mejor, dormir mejor e incluso respirar mejor.
Y esa es una de las claves del método: no se trata de trabajar para “ver cambios”, sino para sentirte y moverte mejor.
Pero sí que es cierto que el cambio estético es una consecuencia (muy positiva además).
¿Es para todo el mundo?
Sí. El Reformer está diseñado para adaptarse a todo tipo de cuerpos y situaciones.
No hace falta ser deportista, ni tener experiencia previa, ni cumplir ningún perfil concreto.
Tampoco necesitas una gran condición física.
De hecho, en Discla Pilates® también trabajamos con personas:
- que nunca han hecho ejercicio,
- que vienen de una lesión o cirugía,
- que tienen patologías crónicas,
- que acaban de ser madres,
- o que simplemente quieren empezar a cuidarse desde cero.
Gracias al sistema de muelles y a la forma en que el cuerpo se coloca sobre el Reformer, es posible regular la intensidad, el rango de movimiento y la dificultad de cada ejercicio, sin perder calidad técnica ni sobrecargar el cuerpo.
Esto lo convierte en una herramienta excelente tanto para empezar desde cero como para evolucionar sin límites.
Y en todos los casos, la clave está en la guía del instructor, en cómo adapta el trabajo a lo que tú necesitas.

Así lo usamos en Discla Pilates®
En Discla Pilates® el Reformer no es un accesorio de moda ni un extra opcional, sino una parte central del método clásico, y lo utilizamos con la estructura original que Joseph Pilates diseñó: orden de ejercicios, progresiones y principios técnicos incluidos.
No improvisamos, no mezclamos con ejercicios de moda y no usamos el Reformer como una herramienta genérica de fitness.
Cada alumno que entra en un estudio Discla trabaja con el Reformer como parte de su proceso individual.
Sea cual sea su nivel, su edad o su condición física, el trabajo en máquina se adapta de forma progresiva para:
- fortalecer su centro
- mejorar la postura
- reducir molestias
- y desarrollar un cuerpo más eficiente y conectado.
Además, todos nuestros Reformers son de calidad profesional, importados desde el mejor proveedor europeo, en Suecia.
¿La diferencia? Aunque no lo notes al principio, tu cuerpo sí lo nota.
Un Reformer mal calibrado o construido con materiales inestables puede alterar el movimiento, provocar compensaciones o limitar el progreso real.
Nosotros no trabajamos así, en Discla, cada detalle importa.