Del Excel a la colchoneta: cómo unir pasión, rentabilidad y salud en tu próximo negocio

Durante años, muchas decisiones de inversión se han tomado con una hoja de cálculo delante y poco más. Costes, márgenes, payback, comparativas… Todo eso sigue importando, claro. Pero cada vez más inversores están mirando algo más: qué tipo de negocio quieren construir. No solo cuánto deja, sino qué aporta. A otros, y a ellos mismos.

Y ahí es donde entra esta idea: ¿es posible unir lo que “te mueve” con lo que da rentabilidad? ¿Se puede tener un negocio alineado con tus valores personales… sin tener que regalar el margen?

En sectores como el bienestar físico y mental, esta pregunta no es teoría. Es práctica diaria.

La rentabilidad y la pasión no tienen por qué ir por separado

Hay una frase que se repite mucho entre profesionales que han pasado por la empresa privada o por proyectos más tradicionales: “me gusta lo que hago, pero no me llena”.

Eso no significa que quieran dejarlo todo y empezar desde cero. Pero sí que buscan otra cosa. Un tipo de proyecto donde la motivación no dependa solo de las cifras del mes, sino también del impacto que genera. Y de la conexión con lo que hacen.

El problema es que muchas veces parece que hay que elegir entre lo rentable y lo que tiene sentido personal. Y no tiene por qué ser así.

La rentabilidad y la pasión no tienen por qué ir por separado

No es moda: el sector salud mueve cifras reales

El sector del bienestar (salud física, mental, prevención, movilidad…) ha dejado de ser una moda. Es una industria consolidada, con cifras de crecimiento sostenidas y una demanda que no deja de aumentar.

No hablamos de promesas milagrosas ni de tendencias pasajeras, sino de hábitos de vida que están cambinado (por suerte). Hablamos de una población que busca sentirse mejor, de una generación que ya no ve el “cuidarse” como un lujo, sino como una parte más (ineludible) de su rutina diaria. 

Y eso abre un escenario interesante para quien sabe leer el contexto: un mercado en expansión, con márgenes razonables y modelos de negocio escalables si se hacen bien.

Pasión no es improvisación: la clave está en el modelo

Querer montar algo que te gusta no es suficiente. Eso ya lo sabe cualquiera que haya intentado convertir su hobby en un negocio. La diferencia no está en la ilusión, sino en el sistema.

Para que un proyecto de salud funcione, hace falta método, estandarización, soporte, claridad en los números…y, sobre todo, una estructura que te permita delegar, escalar y operar sin estar presente todo el día en el local.

Ahí es donde muchos profesionales encuentran sentido a modelos como la franquicia: porque permite entrar en un sector nuevo, con propósito, sin tener que improvisar cada paso.

Cada vez hay mayor concienciación entre la población general acerca de la salud y el bienestar
Cada vez hay mayor concienciación entre la población general acerca de la salud y el bienestar

¿Por qué tantos inversores se acercan ahora al bienestar?

La respuesta tiene varias capas. Una es obvia: es un mercado con demanda creciente. Otra es más personal: hay ganas de participar en proyectos que tengan impacto positivo. Y una tercera tiene que ver con el estilo de vida: muchos buscan modelos de negocio que les permitan estar más cerca de lo que valoran, y menos atados a dinámicas que ya no les encajan.

No se trata de montar un “negocio bonito” y ya está, sino de construir algo sostenible, bien gestionado, con margen… y que además te haga sentir que estás en el sitio correcto.

No todos los negocios con propósito son hobbies caros

Una de las grandes dudas al entrar en este sector es: “¿esto es un negocio de verdad, o solo un proyecto bonito?”. Y es lógico. Nadie quiere invertir tiempo y dinero en algo que luego no se sostiene.

Pero el punto está aquí: si el modelo es sólido, los números cuadran. Si hay sistema, hay control. Si hay metodología, hay replicabilidad… Lo que convierte un proyecto con propósito en un negocio viable no es lo que transmite… sino cómo está gestionado.

También es personal: dirigir algo que encaja con tu forma de ver la vida

Hay quien busca simplemente rentabilidad, y está bien. Pero hay otro tipo de inversor que también busca coherencia, que quiere poder mirar su agenda y sentirse bien con lo que gestiona. Que prefiere hablar con sus equipos, no solo con sus hojas de balance. Que sabe que dirigir un negocio también es una forma de construir un estilo de vida.

Y ahí es donde muchos encuentran su sitio en este tipo de sectores. Porque además de márgenes, hay sentido, y eso es algo que, para mucha gente, empieza a pesar más que antes.

Conclusión

Pasar del Excel a la colchoneta es una forma de buscar equilibrio entre lo que haces, lo que generas y lo que aportas. No se trata de renunciar a la rentabilidad, sino de añadirle dirección y propósito.

Los modelos de negocio vinculados a la salud no son solo una oportunidad de mercado. Son también una manera de acercarte a lo que valoras. De construir algo más tuyo. Y de dejar de elegir entre “lo que me gusta” y “lo que me funciona”.

Una de nuestras clases en Discla Pilates
Una de nuestras clases en Discla Pilates

más contenidos

Registrate Ahora