¿Qué es exactamente la inversión inicial en una franquicia?

La inversión inicial en una franquicia es uno de los puntos más importantes —y más mal entendidos— a la hora de decidir si un modelo de negocio es viable o no.

¿Alguna vez te has preguntado cuánto dinero hace falta para abrir una franquicia? No hablamos solo de tener un capital guardado o de pagar una entrada, sino de lo que cuesta, de verdad, poner el negocio en marcha y que la ruede empiece a rodar por sí sola.

La inversión inicial es eso: la suma total de lo que necesitas para que tu franquicia no solo exista, sino que funcione desde el minuto uno. Es lo que hay que prever antes de subir la persiana, poner en la puerta el cartel de “abierto” y antes de recibir al primer cliente. Y no, no es una cifra exacta que sirva para todo el mundo.

Hay quien la llama “inversión total estimada”, otros simplemente “lo que cuesta montar el local”, pero en la práctica, es el conjunto de todo lo que hay que poner encima de la mesa antes de facturar ni un euro.

Y entender esto es clave. Porque si se te escapa algo, si haces mal los cálculos o si pecas de optimismo, puedes quedarte sin aire antes siquiera de empezar a correr.

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Spoiler: no es solo pagar la entrada

Cuando alguien escucha “inversión inicial”, muchas veces piensa en una especie de “ticket de entrada”. Como si bastara con pagar un canon y listo, a cortar la cinta roja. Pero la realidad no funciona así. Ese canon de entrada es solo una parte, y normalmente no es ni la más grande.

La inversión inicial incluye todo lo necesario para poner en marcha la unidad franquiciada. Y cuando decimos todo, es todo. Desde las reformas del local hasta el mobiliario, equipos, software, stock inicial, uniformes, la primera campaña de publicidad e incluso el sueldo del personal durante los primeros meses.

Entonces, para que quede claro, cuando hablamos de inversión inicial nos referimos a una lista que, dependiendo del negocio, puede incluir cosas como:

  • Arquitectura y obra civil
  • Equipamiento técnico y tecnológico
  • Mobiliario y decoración
  • Licencias y permisos
  • Formación del equipo
  • Software de gestión
  • Publicidad y marketing de apertura
  • Capital de trabajo (el colchón para operar los primeros meses)

Y, en muchos casos, también se suma el inventario inicial, especialmente si el negocio necesita producto para vender desde el primer día.

Así que no, no se trata solo de pagar un canon o firmar un contrato. Montar una franquicia requiere una planificación económica muy completa, realista y sin idealismos.

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¿Por qué es tan importante calcularla bien?

Porque si haces mal ese cálculo, el negocio puede morir antes de nacer. Suena fuerte, pero es la verdad.

En el mundo de las franquicias, no es raro ver proyectos que se quedan sin gasolina en los primeros seis meses, no por falta de clientes o porque el producto sea malo, sino porque el franquiciado no tuvo en cuenta todo lo que había que pagar al principio. O no dejó margen suficiente para imprevistos. O pensó que los ingresos llegarían antes de lo que llegaron.

Lo peligroso no es solo el error en sí. Lo realmente complicado es lo que viene después: decisiones precipitadas, falta de liquidez, deudas, mal clima interno, baja motivación y, al final, cierre. Y lo peor es que muchas veces ese final no se debe a que el modelo de negocio no funcione, sino a que no se dimensionó bien desde el principio.

Por eso, calcular la inversión inicial no es un trámite. Es una parte crítica del proceso de decisión. Y no basta con confiar ciegamente en la cifra que da la central (ni siquiera en una franquicia seria). Hay que cuestionar, preguntar, comparar y adaptar a tu contexto. Cada ciudad, cada local, cada persona tiene sus propias variables.

Variables que afectan la inversión inicial

Aquí es donde el asunto se pone todavía más interesante. Porque aunque la franquicia te dé una estimación, esa cifra no es mágica ni universal. Cambia. Se mueve. Se adapta. Y a veces… se dispara.

¿De qué depende? Pues de muchas cosas, pero estas son las más habituales:

Ubicación geográfica

No cuesta lo mismo montar un local en el centro de Madrid que en una ciudad más pequeña. Los alquileres, licencias, tasas y hasta las reformas pueden duplicarse o reducirse a la mitad dependiendo del sitio.

Tipo de local y estado del espacio

¿Es un local en bruto o ya tiene algo aprovechable? ¿Está adaptado a normativa? ¿Tiene buena ventilación, instalación eléctrica moderna, accesibilidad? Todo eso cambia completamente el presupuesto.

Experiencia del franquiciado

Un franquiciado con experiencia puede reducir ciertos costes: sabe negociar mejor, ya tiene proveedores o incluso equipo de confianza. Alguien que empieza de cero, normalmente necesita más apoyo y eso, indirectamente, también es inversión.

Nivel de marketing y comunicación inicial

¿Quieres abrir con una campaña fuerte o ir poco a poco? ¿Tu zona ya conoce el concepto de tu franquicia o tendrás que educar al mercado? La visibilidad también cuesta, y es parte del arranque.

Por eso, la inversión inicial nunca es una cifra cerrada, sino una estimación que debe afinarse según tu caso real. Y hacerlo bien es parte de tu responsabilidad como futuro franquiciado.

¿Se puede saber todo antes de abrir?

En teoría, estaría genial tener una hoja de Excel que lo calcule todo al milímetro. Pero en la vida real, siempre hay cosas que no caben en las celdas.

Incluso en una franquicia profesional, con experiencia y muchos datos sobre la mesa, hay márgenes de incertidumbre. ¿Por qué? Porque hay variables que no se controlan del todo:

  • El comportamiento real del cliente en tu zona
  • El ritmo de ventas en los primeros meses
  • La rapidez (o lentitud) con la que el equipo se adapta al sistema
  • Costes imprevistos durante la obra o las licencias
  • Tiempos muertos por retrasos administrativos
  • Fluctuaciones en los precios de proveedores

¿Y qué significa esto? Que no puedes jugar al límite. No deberías empezar con lo justo. Porque si cualquier cosa se tuerce —y en negocios nuevos, algo siempre se tuerce—, tener un colchón financiero puede marcar la diferencia entre sobrevivir… o cerrar.

Por eso, la inversión inicial debe venir acompañada de algo más: de capital disponible para aguantar los primeros meses sin ingresos estables. No es un extra, es parte del plan.

¿Cuánto margen extra deberías tener?

Aquí no hay una fórmula mágica, pero sí una recomendación clara que se repite entre expertos y franquiciadores con experiencia:
guarda un colchón que cubra al menos entre 3 y 6 meses de gastos operativos.

Y cuando decimos “gastos operativos” hablamos de los sueldos, alquiler, luz,  seguros, impuestos… todo lo que hay que pagar aunque no entre ni un cliente por la puerta. Porque al principio, eso puede pasar, y es normal.

Ese margen es lo que muchos llaman “capital de trabajo”, y puede ser la diferencia entre aguantar o rendirse a mitad de camino. A veces no es que el negocio no funcione, es que no tuvo tiempo suficiente para arrancar.

Además, contar con ese dinero extra te permite respirar, decidir con calma y no tener que improvisar o hacer recortes que afecten la calidad del servicio, justo en el momento donde estás construyendo tu reputación local.

En resumen: haz los números con margen. Empezar una franquicia apretado financieramente es como correr una maratón sin desayunar: a los pocos kilómetros, el cuerpo pasa factura.

¿Quién debería pensar en abrir una franquicia?

Esto también hay que decirlo sin rodeos: no todo el mundo está preparado para ser franquiciado. No basta con tener algo de dinero ahorrado o con que te encante el producto. Eso ayuda, sí, pero no es suficiente.

Abrir una franquicia requiere una mezcla muy concreta de perfil inversor y mentalidad operativa. Es decir, alguien que entiende que hay que seguir un método probado, que acepta trabajar con procesos definidos, pero que también tiene el compromiso (y el coraje) de sacar adelante un negocio real, con su gente, su día a día y sus decisiones.

Por ejemplo, hay personas que compran una franquicia pensando que va a funcionar sola. Que por poner el logo en la puerta y seguir un manual, los clientes van a venir en masa. Pero no. El éxito de una franquicia no se hereda, se trabaja.

También están los que quieren hacerlo todo a su manera. Y si bien tener iniciativa es bueno, una franquicia funciona cuando se respetan los sistemas. Si no estás dispuesto a eso, es mejor montar un negocio propio desde cero.

Y luego está el factor emocional. Porque un negocio propio, aunque sea franquiciado, exige tener una mentalidad correcta. Vas a pasar por momentos de incertidumbre, por decisiones difíciles, por días de mucha carga. Así que si no tienes ganas reales de comprometerte con el proyecto, mejor ni empieces.

Conclusión: que el entusiasmo no te haga ignorar los números

Cuando alguien se enamora de una marca o de una idea de negocio, es fácil que los números pasen a un segundo plano. Pero si hay una parte donde no puedes permitirte romanticismos, es en la inversión inicial.

Abrir una franquicia puede ser una de las mejores decisiones de tu vida profesional. Te apoyas en un sistema ya probado, tienes soporte, formación, marca… pero también tienes que poner dinero, tiempo y responsabilidad real sobre la mesa. Y todo eso empieza por entender, con calma y sin autoengaños, cuánto te va a costar arrancar.

Así que antes de firmar, antes de decidir, antes de dejarte llevar por la emoción, hazte una sola pregunta:

¿Tengo los recursos (económicos y mentales) para sostener el negocio hasta que empiece a respirar solo?

Si la respuesta es sí, estarás mucho más preparado que la mayoría. Y entonces, sí, es el momento de dar el paso.

FAQs (Preguntas frecuentes)

1. ¿Qué incluye normalmente la inversión inicial en una franquicia?
Incluye gastos de obra, mobiliario, licencias, equipos, formación, publicidad de apertura, stock inicial y capital de trabajo.

2. ¿Es obligatorio tener un capital adicional al estimado por la central?
No es obligatorio, pero sí muy recomendable. Tener un colchón para los primeros 3–6 meses puede marcar la diferencia.

3. ¿Puedo financiar parte de la inversión inicial?
Sí, muchos franquiciados lo hacen. Pero debes asegurarte de que el modelo soporta esa carga sin ahogarte desde el inicio.

4. ¿Qué pasa si me paso del presupuesto previsto?
Es bastante habitual. Por eso es mejor tener previsto un margen de error desde el principio.

5. ¿Dónde puedo conseguir una estimación detallada antes de invertir?
En una franquicia profesional, recibirás una estimación orientativa durante el proceso de análisis. Aun así, es tu responsabilidad adaptarla a tu realidad concreta.

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