Pilates suelo: la base que no puedes saltarte, aunque te encanten las máquinas

¿Por qué todo el mundo habla de Pilates con máquinas?

Vale, vamos a ser sinceras: las máquinas impresionan.
El Reformer llama la atención. Parece más técnico, más avanzado, más “pro”. Y lo es. No vamos a quitarle mérito.
De hecho, en Discla Pilates® usamos Reformer, Spine Corrector y otros aparatos originales del método con todo el rigor técnico que requieren.

Pero aquí va algo que quizá no esperabas leer:
las máquinas no son lo más difícil del método.
Ni siquiera son el inicio.
La base, lo que de verdad construye tu cuerpo, tu control y tu conexión con el movimiento, es el suelo.

Y eso, aunque esté menos de moda en redes, es lo que marca la diferencia entre practicar Pilates… o solo hacer ejercicios bonitos.

¿Y entonces, el suelo qué?

El suelo es ese lugar al que muchos llegan pensando que será más fácil.
“Total, solo necesito una colchoneta, ¿no?”
Error común.

El Pilates suelo no es un plan B. Es el inicio y el núcleo del método original.
Fue lo primero que Joseph Pilates enseñó y lo que permite a tu cuerpo entender, sentir y ejecutar los principios del método sin distracciones externas.

En una clase de suelo no hay muelles que te ayuden ni aparatos que te “coloquen”.
Eres tú, tu cuerpo, tu respiración… y el suelo.
Y eso, aunque al principio puede parecer más “simple”, en realidad es donde se revela todo: tu control, tu centro, tus compensaciones, tu precisión.

Por eso, en Discla Pilates® no saltamos esta etapa ni la dejamos como extra opcional.
Forma parte de la programación real, tanto en clases como en formación. Y por eso también, contamos con colchonetas específicas de Pilates clásico, mucho más firmes que una esterilla cualquiera, diseñadas para que sientas de verdad cada movimiento y puedas progresar de forma segura.

Joseph Pilates impartiendo una clase de Pilates Suelo
Joseph Pilates impartiendo una clase de Pilates Suelo

Lo que nadie te cuenta: en el suelo se revela todo

Aquí es donde muchas personas se sorprenden:
no es que el Pilates suelo sea más fácil… es que es más honesto.

En el suelo, no puedes “disimular”.
No hay muelles que suavicen tus errores, ni estructuras que te sujeten cuando pierdes el centro.
Tu cuerpo habla. Y se nota enseguida si hay bloqueos, si falta control, si estás desconectado de tu eje.

Por eso decimos que el suelo es un espejo, porque muestra lo que hay.
Y eso lo convierte en la herramienta más potente para mejorar de verdad y desde dentro.

¿Lo mejor? Que esa conexión que desarrollas en el suelo luego se traslada a las máquinas.
Cuando subes al Reformer con conciencia corporal real, todo cambia: el trabajo es más profundo, más seguro y más efectivo.

¿Por qué cuesta más y por qué es bueno que cueste?

Sí, cuesta. Y es que en el suelo te das cuenta de que moverse bien no es solo cuestión de fuerza ni de flexibilidad, sino de control, precisión y paciencia.

Al no tener “asistencia externa” (como la que aportan los muelles de las máquinas), todo depende de ti. De tu capacidad para organizar el cuerpo, para activar el abdomen cuando toca y soltar lo que no.

Pero justamente por eso, cada avance se siente el doble: No porque alguien te ayudó a moverte, sino porque tú lo has conseguido.
Esa sensación es adictiva. Y no hay máquina que la iguale.

En Discla Pilates® lo sabemos bien. Por eso, nuestros instructores están formados para guiar este proceso paso a paso, y acompañarte incluso cuando algo no sale a la primera.
Aquí no importa lo “perfecto”, importa lo consciente.

Y si aún tienes dudas, puedes probar gratis desde casa:
En el canal de YouTube de Verónica, nuestra fundadora, tienes clases de Pilates suelo semanales, abiertas y completamente gratuitas.
Una forma ideal de empezar si estás lejos o si aún no te animas a venir en persona.

En nuestro canal de Youtube tienes decenas de clases de Pilates Suelo y máquinas completamente gratis
En nuestro canal de Youtube tienes decenas de clases de Pilates Suelo completamente gratis

Cómo lo combinamos en Discla Pilates®

En Discla Pilates®, no creemos en entrenamientos aislados ni recetas genéricas.
Por eso, combinamos Pilates suelo y máquinas de forma estratégica, progresiva y personalizada.

No se trata de elegir entre una cosa u otra.
Se trata de usarlas juntas, en equilibrio, según lo que necesita cada cuerpo en cada momento.

  • Para alguien que empieza desde cero, el suelo es el punto de partida.
    Aquí se construyen las bases: la respiración, la colocación del cuerpo, la activación del centro.
  • Cuando esa base está integrada, las máquinas multiplican el trabajo.
    Ayudan a profundizar, a explorar movimientos nuevos, a jugar con resistencias.
  • Y cuando ya llevas tiempo practicando, volver al suelo te recoloca, te “reinicia”, te obliga a escuchar con más atención.

Si empiezas desde cero, este es tu sitio

Si nunca has hecho Pilates…
Si no te consideras una persona “fitness”…
Si vienes de una lesión, un embarazo, una etapa de parón o simplemente de años sin moverte…
Entonces el suelo es el mejor lugar para empezar. Y Discla Pilates® es el mejor sitio para hacerlo.

Aquí no trabajamos con cuerpos ideales, trabajamos con personas reales.
Y eso significa adaptar, acompañar y enseñar desde lo que hay. No desde lo que “debería” haber.

No hace falta llegar con experiencia.
Ni con ropa de deporte perfecta.
Ni con flexibilidad de bailarina.

Solo con ganas de moverte, de entender tu cuerpo y de empezar un camino que no va de transformaciones milagrosas, sino de procesos reales.

En resumen: el suelo no es lo básico, es lo esencial.

Si quieres practicar Pilates de verdad, el que se nota dentro y fuera del estudio, no puedes saltarte el suelo.
Es el principio.
Y también el regreso cada vez que tu cuerpo lo necesite.

Máquinas sí.
Reformer, Spine Corrector, Tower… claro que sí.
Pero sin el suelo, todo lo demás se tambalea.

Alumnos de Discla Pilates® practicando ejercicios de Pilates Clásico en la colchoneta

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